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Palau y Caldes d’Estrac
Podría decirse que la vinculación de Palau con Caldes d’Estrac es el resultado de una serie de factores y circunstancias.
En primer lugar, y como elemento básico del origen de la relación, habría que hablar de un componente mítico.
Un día, Palau decidió realizar una visita a Caldes d’Estrac, porque deseaba conocer la localidad en la que habían residido durante un tiempo dos de los más importantes escritores que ha dado Cataluña: Verdaguer y Maragall.
Dado que durante esos días seguía con la búsqueda, que ya venía de lejos, de una sede para la fundación que deseaba crear, pensó que esta localidad, que tanto le había gustado y que ya antes había llamado la atención de dos personajes que admiraba, podía ser la escogida.
Ese mismo día, después de un baño en la playa de Caldes, subió por la riera del pueblo y se dirigió al ayuntamiento donde, como si se tratara de un visitante cualquiera, solicitó hablar con el alcalde.
Más tarde, y tras las gestiones de Josep Montanyès, una reunión en la Diputación de Barcelona entre Josep Palau i Fabre, el presidente Manuel Royes y el alcalde de Caldes d’Estrac, Joan Rangel, marcó el inicio de la colaboración.
Otro factor añadido fue la buena sintonía personal que surgió tanto con el alcalde de Caldes, Joan Rangel, quien se ilusionó inmediatamente con el proyecto, como con el presidente de la Diputación de Barcelona, Manuel Royes, quien ya en otras ocasiones había mostrado su interés, tanto personal como institucional, por la obra de Palau.


